David Bowie, la magia en los ojos. | SOCIAL-VIPS MAGAZINE

David Bowie, la magia en los ojos.

David portada

Ayer, al sonar por primera vez el despertador, entreabrí un ojo para parar esa alarma hijadeLucifer y vi que había recibido un  whatsapp: ‘Acaba de ganar el Globo de Oro Dicaprio’.  Era de las 5:00 de la mañana.

Durante esa madrugada en la que yo me daba un festín de sábanas blancas, Leo, mi Leo, daba un paso de gigante hacia (su merecidísimo) Oscar.

Al ver el móvil me alegré. Me alegré mucho. Me alegré a pesar del lunes, de la navidad pasada y de lo fría que sale el agua de la ducha antes de que empiece a correr la caliente. Pensé en escribir algo. Quizás sobre mi amor (incondicional) hacia él, quizás sobre su manera de redirigir su carrera, su amor por Kate Winslet o su próxima película con Scorsese. Daba igual. Estaba contenta y quería traducirlo en letras y frases.

Antes de llegar a poner un pie en la calle, pensando que la alegría del día ya estaba en mi haber, de repente, volvió a ser lunes: ha muerto David Bowie.

Última foto de Bowie

Última foto de Bowie

Su hijo confirmaba la pérdida y nos dejaba a todos con las ganas de que el despertador volviera a sonar.

Después de 18 meses de lucha, con la elegancia y el humor intactos, un disco en el mercado y 69 primaveras que nos envolvió para regalo, el Duque Blanco se iba.

David Bowie es -perdón, era- la única persona capaz de darse a luz a sí mismo. Él cambió tantas veces como creyó necesarias. Él fue David Jones, Bowie, Ziggy Stardust, el Duque Blanco, un camaleón, un icono. Fue capaz de calar de generación en generación, de contar sus canciones por himnos, de actuar, de posar, de cantar, de ser y de ser muy grande.

La primera vez que vi a David Bowie debía tener yo unos 8 ó 9 años. Recuerdo preguntarle a mi madre porqué tenía un ojo de cada color. Ella me explicó que era un rasgo que tienen las personales especiales, ya que al tener un ojo azul y otro negro, podía ver todos los colores sin que se les escapara ninguno. Podía ver cada matiz, cada giro, cada pliegue.

Ojos

Años después, a pesar de haber descubierto que no se trataba de un efecto de la magia sino de una pelea estudiantil y un (bendito) compás que alteraría esa pupila hasta hacerla universal, cada vez que subo al coche con madre y cantamos ese ‘Ground Control to Major Tom‘ a grito pelado, pienso en la magia y en lo fantástico que sería tener un ojo de cada color para poder ver la vida con todos esos colores.

En ‘God help the girl’ una línea de guion decía: ‘nadie había llorado nunca con una canción de David Bowie’.

Ayer, muchos lloramos por él. Lloramos sabiendo que, a pesar de que él ya haya cruzado la frontera, nosotros podremos volver a ser héroes, aunque sólo sea durante un día.

Crossing

 

Sobre el autor

Marta Perez

Marta Perez

Me gusta (MUCHO) el queso; el moreno del primer día de playa; hablar en citas de películas; la ropa de cama blanca; beber el vino en copa de borde fino y la cerveza en vaso helado; me gusta la gente que suma, que se posiciona, que tiene opinión y brillo; me gustan las cosas bonitas y el menos es más; las camisas blancas y los olores frescos; me gusta hablar, escuchar y escribir; me gusta (muchísimo) el cine y, sobre todo, pensar que en todos los finales habrá perdices para cenar.

Deja tu comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.