James Corden, el hombre que revolucionó internet | SOCIAL-VIPS MAGAZINE

James Corden, el hombre que revolucionó internet

Carpool

En ningún sitio del mundo se canta tan a gusto como en un coche.  Eso es así y James Corden lo sabe.

Él ha hecho de los viajes sobre cuatro ruedas, comúnmente llamado Carpool Karaoke, un arte en el que la música y el encanto han sido los elementos esenciales.

Sus pasajeros, hombres, mujeres, altas, bajas, morenos, rubios, cantantes, actores, actrices, primeras damas o mitos, tienen un rasgo en común: todos son famosos y todos ceden a los encantos del cante desenfadado.

El británico que ha conquistado América, James Corden, ha conseguido concentrar millones de miradas en un solo coche. Ha logrado humanizar a estrellas del más alto rango y ha hecho bailar sin recato hasta a la mismísmia Victoria Beckham. 

Mientras que en el Reino Unido era un actor muy conocido, decidió dar el salto a Broadway, donde era un completo desconocido, e intentar conquistar a un público que . Con su primer Tony llegó el éxito y ahora su Carpool Karaoke suma más de 350 millones de visitas y sube a diario, haciendo que su programa sea uno de los éxitos más insólitos de los últimos años.

Su vuelta al coche después de un parón ha hecho que la Spice Girl más pija y conocida por los españoles se haya subido al famoso karaoke:

Y, mientras disfrutamos de su nuevo éxito, recordamos otros momentos estelares del -ya mundialmente conocido- programa de James Corden.

Adele:

Justin Bieber:

Bruno Mars:

Take That:

El maravilloso especial de navidad con la canción que TODOS debemos cantar en cuanto ponemos el árbol: ‘All I want for Christmas is YOU’. 

Y la mismísima Primera Dama de los EE.UU, Michelle Obama:

James Corden ha conseguido, sin duda, que ninguno de nosotros nos sintamos culpables cuando, cantando a voz en grito, alguien nos espía desde otro coche.

¡CANTEMOS!

 

Sobre el autor

Marta Perez

Marta Perez

Me gusta (MUCHO) el queso; el moreno del primer día de playa; hablar en citas de películas; la ropa de cama blanca; beber el vino en copa de borde fino y la cerveza en vaso helado; me gusta la gente que suma, que se posiciona, que tiene opinión y brillo; me gustan las cosas bonitas y el menos es más; las camisas blancas y los olores frescos; me gusta hablar, escuchar y escribir; me gusta (muchísimo) el cine y, sobre todo, pensar que en todos los finales habrá perdices para cenar.

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