En la ópera, ¡lúcete! | SOCIAL-VIPS MAGAZINE

En la ópera, ¡lúcete!

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La semana pasada vi a Richard Gere.

Sí, por muy raro que suene, la semana pasada vi al mismísimo Richard Gere en persona, puede que no le viera tan cerca como me hubiera gustado, pero le vi, que es lo importante. 

El gentleman más gigoló de la gran pantalla se pasó por San Sebastián durante su semana más cinematográfica y paseó por sus calles como un mortal más. Ay, como si él fuera un mortal más, ÉL.

Al verle y darme cuenta de que los años pasan para todos, sí, para TO-DOS, recordé porqué (casi) todo el mundo adora a Richard Gere.

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Él, caballero del S.XXI, no es sólo Richard Gere sino el hombre que conquistó a ‘Pretty Woman’, el hombre que cerró una caja de collar en la mano de su amada provocando nuestras carcajadas y sonrojos, el hombre del miedo a las alturas que trepó por amor al son de La Traviata, el hombre de las flores, el piano y el deportivo, el hombre que hizo que la ópera volviera a estar de moda, si es que alguna vez dejó de estarlo.

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Dicen que la primera vez que vas a la ópera será la que marque tu relación con ella: o la amas profundamente o la odias con todo tu tedio.

Por eso es muy importante planear con cuidado la primera vez que acudes a la ópera. Qué ópera ver, dónde y con quién. Está claro que no todos podremos tener tanta suerte como Vivian y debutar en la Ópera de San Francisco con La Traviata de Verdi y Richard Gere a un lado, pero bueno, ahí van una serie de consejos que deberás cumplir a rajatabla si quieres que la tuya con la ópera sea una relación duradera.

1. Modelito. 

Toda la vida se ha dicho que a la ópera, dependiendo de si es estreno o no, hay que ir de largo si eres una mujer y de esmoquin si eres un hombre, pero como las buenas costumbres se han ido perdido evento a evento, no te pediremos que vayas de largo, de hecho el protocolo no te obliga, al menos en España, pero vamos a aplicar el sentido común, ése que a menudo escasea. No importa disfrazarnos, pero puede que ir en vaqueros o deportivas no sea la mejor opción. Hagamos que la ópera vuelva a lucir.

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2. Puntualidad

A la ópera se llega puntual. Muy puntual. No importa que tu hijo se manchara nada más salir de casa, que no encontraras aparcamiento, que tu reloj se haya parado o que haya caído un chaparrón y esperabas que escampara, si llegas tarde, no podrás entrar hasta el siguiente acto y tendrás que esperar en la entrada.

El resto de asistentes no tienen la culpa de una mala gestión del tiempo.

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3. Haz los deberes 

Disfrutarás muchísimo más de una ópera si has contextualizado la obra, el autor y la época. No tengas miedo a quitarle la magia, una vez que llega la noche de autos todo suena diferente pero siempre es interesante conocer la historia que hay detrás.

4. Apaga el móvil

De verdad, cuando decimos ‘apaga el móvil’ no queremos decir ‘ponlo en silencio’, queremos decir APAGA el móvil. La vibración, la luz de la pantalla capaz de dejarnos ciegos y otros descuidos pueden ser muy molestos para nuestros compañeros de fila.

Siempre puedes revisar las urgencias entre actos y cerciorarte de la que civilización sigue en pie aunque hayas estado treinta minutos sin revisar Instagram.

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5. Toser o no toser, he ahí la cuestión. 

Lo sabemos, no podemos controlar ese cosquilleo en la tráquea que, cuanto más se piensa, más se sufre. Si tienes que toser, tose, pero que sea una vez, contundente y sin dolor. Si quieres tomarte ese caramelo que será la panacea de todos tus males, hazlo pero ábrelo rápido, sin titubeos, cuanto más cuidado pongas, más ruiditos molestos provocarás.

Eso sí, si ya sabes que estás constipado, con asma, con bronquitis y no eres capaz de estar más de 7 segundos sin toser, igual debes posponer la visita a la ópera. Puede que no sea una buena primera vez ni para ti, ni para tus acompañantes.

6. Aplausos

El manual de buenas costumbres aconseja aplaudir al final de la actuación.

‘¿Aunque no me haya gustado?’ pensaréis. Sí, aunque no te haya gustado. ¿Por qué? Pues por el esfuerzo que hay detrás del espectáculo. En una ópera trabajan muchísimas personas: figurinistas, iluminadores, sastres, regidores, directores musicales, miembros del coro, de la orquesta…

Es de bien nacido ser agradecido así que hasta que salgan los cantantes a saludar, podemos aplaudir con buena cara y con ganas.

Además, puedes aplaudir al principio de la ópera cuando sale el director al podio. Además, al final de cada acto.

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7. Binoculares

Cerciórate de que sabes usarlas. No, no están rotas, son así.

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Como dijo Claude Debussy, ‘en la ópera, siempre hay mucho cantar‘.

Sólo falta que nosotros sepamos escuchar.

 

Sobre el autor

Marta Perez

Marta Perez

Me gusta (MUCHO) el queso; el moreno del primer día de playa; hablar en citas de películas; la ropa de cama blanca; beber el vino en copa de borde fino y la cerveza en vaso helado; me gusta la gente que suma, que se posiciona, que tiene opinión y brillo; me gustan las cosas bonitas y el menos es más; las camisas blancas y los olores frescos; me gusta hablar, escuchar y escribir; me gusta (muchísimo) el cine y, sobre todo, pensar que en todos los finales habrá perdices para cenar.

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