¡Vivan las cocinas! | SOCIAL-VIPS MAGAZINE

¡Vivan las cocinas!

El apartamento

Ojalá el centro de todas las casas del mundo fuera una cocina.

No concibo una casa en la que el centro de operaciones no sea el templo de las comidas y las cenas. Esa parte de la casa donde se habla, se come, se escucha, se baila, se cocina, se mira, se calla, se bebe, se sirve y, sobre todo, se arreglan los problemas del mundo a cucharadas y olores, sabores y especias.

Si tuviera que describir mi infancia, entre otros momentos importantes, siempre vería a mis padres sentados en la mesa de cocina con un pitillo en la mano -ésos que ya no fuman-  y una conversación entre los dientes. Nosotros, de pequeños, aprendiendo a escuchar, a hablar y a razonar. Aprendiendo a sentarnos, a coger el tenedor y a comer con la boca cerrada y la paciencia dormida.

Siempre he vivido en casas con cocinas muy vividas. Para que una cocina sea vivida no importa que sea el diseño italiano el que reine. Basta que haya personas a hacer de ese espacio un sitio especial. Cuatro paredes cargadas de secretos, sobremesas, desayunos con prisa o otros con calma, cenas diarias y cenas pausadas, comidas con olor a paella y otras con sabor italiano. Recetas familiares e inventos que se olvidan a nada más nacer. Pizzas en el horno y flores en la repisa.

La cocina es el equilibrio perfecto entre la formalidad y lo casual, entre las conversaciones de sofá y el rigor del salón.

Soy de la opinión de que en una cocina la gente se relaja, se olvida de protocolos, que no de modales, y se centra en disfrutar.

¡Vivas las cocinas y todo lo que pasa dentro de ellas!

Vivan las cocinas blancas con toques de madera:

Cocina 1

Vivan las cocinas con colores y baldosines:

Cocina 2

Vivan las cocinas con luz natural:

Cocina 3

Vivan las cocinas con ladrillo y arte:

Cocina 4

Vivan las cocinas abiertas y con toques de luz:

Cocina 5

Vivan las cocinas pequeñas pero con intención:

Cocina 6

Vivan las cocinas con huertos propios:

Cocina 7

Pero, sobre todo, vivan las cocinas en las que da igual la receta y el resultado siempre y cuando lo importante sea la compañía:

El apartamento

Sobre el autor

Marta Perez

Marta Perez

Me gusta (MUCHO) el queso; el moreno del primer día de playa; hablar en citas de películas; la ropa de cama blanca; beber el vino en copa de borde fino y la cerveza en vaso helado; me gusta la gente que suma, que se posiciona, que tiene opinión y brillo; me gustan las cosas bonitas y el menos es más; las camisas blancas y los olores frescos; me gusta hablar, escuchar y escribir; me gusta (muchísimo) el cine y, sobre todo, pensar que en todos los finales habrá perdices para cenar.

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